
El micelio transforma desechos orgánicos en materiales sostenibles
Startup chilena convierte residuos orgánicos en materiales útiles mediante micelio, reduciendo impacto ambiental y desafiando al plástico convencional.
Los residuos orgánicos, pese a su origen natural, representan un problema ambiental creciente debido a su manejo inadecuado. En Chile, más de la mitad de los desechos municipales son materia orgánica, según cifras del Ministerio del Medio Ambiente. Su acumulación en rellenos sanitarios no solo desperdicia recursos valiosos, sino que también genera contaminación del agua, el aire y el suelo.
Una solución prometedora surge del mundo de los hongos. Se trata del micelio, la red de filamentos vegetativos de los hongos, capaz de crecer sobre residuos orgánicos y convertirlos en materiales sólidos y útiles. Esta tecnología biológica ha comenzado a ser aprovechada por startups como Fungaltech, que desarrolla productos biodegradables y compostables, especialmente embalajes.
“La funcionalidad del micelio varía según la cepa y el sustrato. Hemos creado desde empaques hasta productos decorativos, y aún exploramos nuevas aplicaciones”, afirma Lorenza Zanoni, CEO de Fungaltech. Esta versatilidad convierte al micelio en una alternativa ecológica a materiales contaminantes como el plástico.
Además de ser completamente biodegradable, los productos a base de micelio no generan microplásticos, no requieren químicos nocivos en su fabricación y se descomponen de forma natural. Algunos de estos materiales han demostrado una durabilidad superior a cinco años, incluso en condiciones extremas como en ambientes marinos.
No obstante, la innovación enfrenta obstáculos. El mercado aún está dominado por materiales sintéticos más resistentes y económicos. Fungaltech reconoce que, si bien el micelio aún no compite directamente en todos los aspectos, su desarrollo avanza y gana tracción entre emprendedores y empresas sostenibles.
“Ser pioneros siempre es un desafío, pero se ha creado una ola de emprendedores que apuestan por nuevas soluciones. Este material ya existe en el ecosistema, solo falta que más actores lo repliquen para hacerlo accesible, competitivo y global”, concluye Zanoni.
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