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Ciudades inteligentes: tecnología y sostenibilidad redefinen el urbanismo del mañana

Los países BRICS impulsan nuevos modelos urbanos frente al cambio climático y la expansión de las megaciudades.

Ciudades inteligentes: tecnología y sostenibilidad redefinen el urbanismo del mañana
Ciudades inteligentes: tecnología y sostenibilidad redefinen el urbanismo del mañana

El avance del cambio climático, la transformación digital y el crecimiento acelerado de las megaciudades están obligando a replantear los modelos tradicionales de desarrollo urbano. En este escenario, el concepto de ciudades inteligentes emerge como una solución estratégica para afrontar los retos sociales, ambientales y tecnológicos del siglo XXI, un enfoque que los países BRICS analizan y desarrollan activamente, según recoge el material de TV BRICS.

Expertos señalan que actualmente existen más de 100 ciudades en el mundo donde hasta el 70% de la energía utilizada proviene de fuentes renovables. Este dato refuerza la idea de que la innovación tecnológica, combinada con políticas sostenibles, puede transformar de forma significativa la vida urbana y reducir el impacto ambiental de los grandes centros poblacionales.

La urbanización global continúa intensificándose. Hace un siglo, cerca del 80 % de la población mundial residía en áreas rurales; sin embargo, a comienzos del siglo XXI, la población urbana superó por primera vez a la rural, según datos de la ONU. Para el año 2050, se estima que entre el 66 % y el 68 % de la población mundial vivirá en ciudades.

Aunque las ciudades concentran la mayor parte de la actividad económica, también generan una presión ambiental considerable. De acuerdo con Naciones Unidas, las zonas urbanas son responsables de aproximadamente el 70 % de las emisiones globales de dióxido de carbono. Además, más de la mitad de las ciudades del planeta ya experimentan fenómenos climáticos extremos, como inundaciones, incendios forestales y olas de calor, lo que convierte la sostenibilidad urbana en una prioridad internacional.

Ante este contexto, el desarrollo de ciudades inteligentes se ha posicionado como una respuesta clave a los desafíos ecológicos y de infraestructura. La cooperación entre los países BRICS en este ámbito comenzó en 2016, durante una conferencia celebrada en Jaipur, India, y desde entonces se mantiene como uno de los ejes centrales de su agenda de innovación tecnológica.

"Los países BRICS+ logran cooperar aprovechando las diferencias en los niveles de urbanización. En Brasil y Rusia, altamente urbanizados, se desarrollan e implementan soluciones para la modernización de sistemas inteligentes de servicios públicos y de redes de transporte integrales. Por ejemplo, en Río de Janeiro se está llevando a cabo el proyecto “Rio AI City”, que utiliza inteligencia artificial para analizar datos del desarrollo urbano y cartografiar asentamientos informales, mientras que Moscú aplica la IA a la gestión del tráfico y a la eficiencia energética, incluidos servicios digitales para los residentes. Esta cooperación se apoya, entre otras iniciativas, en la Asociación de Ciudades y Municipios de los países BRICS+ y en el proyecto “Shared City”. Gracias a ello, se está formando una biblioteca común de prácticas aplicables a distintos escenarios de desarrollo urbano", explica Antonina Gomulina, experta en economía de los países BRICS+.

El enfoque adoptado por los BRICS prioriza el uso de soluciones digitales sin perder de vista a las personas que habitan las ciudades. Esta visión fue destacada por Aisha Bin Bishr, exdirectora general de la Agencia de Desarrollo Digital de Dubái, durante el foro "Ciudades en la nube".

"Las tecnologías por sí solas no mejoran el entorno. Por ello, el principal referente de cada ciudad deben ser sus habitantes, su confianza y su sentido de pertenencia. Así es como ha evolucionado el concepto de ciudad inteligente en los últimos diez años", señaló Aisha Bin Bishr.

 

Aunque el término “ciudad inteligente” comenzó a utilizarse en el ámbito académico en 1994, su implementación real solo fue posible con la expansión de la digitalización y la inteligencia artificial. Actualmente, la IA es considerada una herramienta esencial para optimizar la gestión urbana y mejorar la eficiencia de los servicios públicos.

China destaca como uno de los países que más activamente integran la IA en sectores clave como el transporte, la sanidad y la seguridad. En Pekín, estas soluciones permitieron reducir los atascos de tráfico en un 20 % y disminuir los accidentes viales. En Shanghái, se han desarrollado servicios de telemedicina, mientras que en Cantón se utilizan sistemas inteligentes para analizar flujos de video y reducir la criminalidad. Para 2030, las autoridades chinas planean implementar sistemas energéticos inteligentes en el 60 % de sus ciudades.

India, por su parte, aplica la IA a través del programa "100 ciudades inteligentes", mientras que Brasil proyecta la construcción de un campus de gigavatios destinado a centros de datos. Rusia integra estas tecnologías en transporte, sanidad, servicios públicos y seguridad, y en Sudáfrica el mercado de la IA crece de forma acelerada, con previsiones que superan los 8.400 millones de dólares estadounidenses para 2030.

No obstante, los especialistas advierten que uno de los principales obstáculos para la cooperación internacional es la asimetría tecnológica entre ciudades y países.

"Existe el riesgo de que la cooperación entre los países se reduzca a la importación unilateral de soluciones ya hechas, en lugar del desarrollo conjunto de competencias. La principal barrera es la ausencia de estándares comunes sobre la soberanía de los datos y la ciberseguridad, algo especialmente relevante al implementar sistemas de reconocimiento y gestión. Al mismo tiempo, estas diferencias naturales, en niveles de urbanización, economía y regulación, pueden convertirse en un motor para crear modelos de “ciudad inteligente” más flexibles, adaptativos y centrados en las personas. Este tipo de soluciones será demandado no solo dentro de los BRICS+, sino que también podrá aplicarse a escala global", afirma Antonina Gomulina.

Los expertos coinciden en que las ciudades del futuro operarán en dos dimensiones interconectadas: una física, que incluye espacios públicos e infraestructura cultural, y otra digital, integrada en los procesos de gestión y prestación de servicios urbanos.

"La ciudad del futuro se compone de sensores, cámaras, algoritmos y servicios que utilizamos a diario. Pedimos cita médica a través del celular inteligente, consultamos en tiempo real el horario del autobús o solicitamos certificados en línea. Pero detrás de estas comodidades existe una enorme infraestructura en la que están integrados sistemas de IA e incluso el Internet de las cosas", comentó Alexéi Rubakov, experto ruso en centros de procesamiento de datos.

La creación de esta “segunda dimensión digital” ya forma parte del desarrollo de la mayoría de las ciudades del mundo. El desafío consiste en integrar estas tecnologías de manera natural en la vida cotidiana, hasta que resulten tan habituales como la electricidad o la telefonía móvil. En este proceso, la inteligencia artificial ha demostrado una capacidad notable de adaptación.

En el marco de la cooperación BRICS, Moscú se presenta como uno de los casos más avanzados de transformación digital urbana. El modelo de ciudad inteligente se sustenta en tres pilares: tecnología, ecología y personas, con un fuerte énfasis en el intercambio de experiencias entre ciudades.

En 2022, la ONU incluyó a la capital rusa entre las ciudades líderes del "Índice de Prosperidad Urbana", reconociendo su avance en digitalización y calidad de vida.

"Las ciudades inteligentes atraviesan una etapa natural de maduración. Tras la acumulación de inteligencia llega la sabiduría. Una ciudad sabia implementa tecnologías no por las tecnologías en sí, sino de manera consciente, creando una nueva calidad de vida. En Moscú vemos tanto los resultados como el impacto de la implementación tecnológica, y estamos dispuestos a compartir esta experiencia con otras ciudades del mundo", indicó Dmitri Ontóev, asesor del jefe del Departamento de Tecnologías de la Información de Moscú.

Durante más de una década, Moscú ha integrado de forma sistemática tecnologías avanzadas en todos los ámbitos urbanos. Actualmente, los ciudadanos tienen acceso a más de 200 servicios digitales y una extensa red de cámaras contribuye a mejorar la seguridad vial y ciudadana. La digitalización abarca desde la sanidad y los servicios en línea hasta el big data y el Internet de las cosas.

"Si observamos de manera objetiva la clasificación de ciudades inteligentes teniendo en cuenta los datos más recientes del Smart City Index (IMD), Moscú es efectivamente la líder en Rusia. Y estoy de acuerdo en que, desde el punto de vista mundial, su posición es sólida, aunque no dominante. Moscú aún tiene margen de mejora, no solo en los módulos digitales, sino también en la integración profunda de las tecnologías con la economía y las prácticas sociales de la vida cotidiana", señaló Lilia Aléyeva, experta en economía digital.

El componente ecológico es otro eje fundamental del desarrollo urbano. Aunque las ciudades ocupan solo entre el 1 % y el 3 % de la superficie terrestre, generan hasta el 80 % de la contaminación ambiental, lo que ha impulsado nuevos enfoques de urbanismo sostenible.

 

Un ejemplo destacado es la ciudad india de Amaravati, diseñada desde cero como centro administrativo y tecnológico. El proyecto contempla que más del 60 % de su territorio esté dedicado a áreas verdes, cuerpos de agua y espacios naturales, con el objetivo de mejorar el entorno ambiental y la calidad de vida.

En China, Tianjin Eco-City se ha convertido en un referente de transformación ecológica. Construida sobre antiguas salinas inhabitables, funciona hoy como un laboratorio urbano donde se aplican tecnologías de bajas emisiones, sistemas de control ambiental y modelos de uso eficiente de los recursos.

Los Emiratos Árabes Unidos también avanzan en esta dirección con la ecociudad de Masdar, donde los estándares de eficiencia energética y uso del agua permiten reducir el consumo de recursos en casi un 40 % respecto a los modelos tradicionales, apoyándose en sistemas inteligentes y energías renovables.

Un enfoque similar guía el desarrollo de Nusantara, la nueva capital de Indonesia, concebida como una megaciudad forestal inteligente. Hasta el 75 % de su territorio estará destinado a bosques y zonas verdes, y su sistema energético se basará en fuentes renovables para minimizar el impacto climático.

De cara al futuro, los especialistas anticipan que las ciudades inteligentes no solo reducirán su huella ambiental, sino que también contribuirán a restaurar ecosistemas degradados, transformando antiguos espacios industriales en parques urbanos. En este contexto, el vehículo privado perderá protagonismo, dando paso a taxis autónomos, drones y transporte público robotizado impulsado por energía limpia.