
Científicos advierten: llevarse conchas de la playa daña los ecosistemas costeros
Expertos alertan que retirar caparazones altera la estabilidad de las playas y afecta la biodiversidad
Recoger conchas marinas como recuerdo de verano puede parecer inofensivo, pero científicos advierten que esta práctica está deteriorando los ecosistemas costeros en todo el mundo. Estudios señalan que cada año desaparecen unas 10,000 toneladas de caparazones, lo que equivale a llenar tres piscinas olímpicas, debido a la recolección masiva de turistas.
Investigadores de la Universidad de Florida y la Universidad de Barcelona demostraron que la presencia de conchas en la playa Larga de Salou (Cataluña) se redujo casi tres veces en 30 años, mientras que el turismo en la zona creció 2.7 veces en el mismo periodo. Los análisis confirmaron que no hubo cambios relevantes en las poblaciones de moluscos ni en las condiciones naturales, por lo que atribuyen la disminución a la acción humana.
“Cada concha ayuda a estabilizar la arena, reciclar nutrientes y ofrecer refugio a numerosas especies. Retirarlas altera el equilibrio físico, químico y biológico de las costas”, explicó Fernando García Guerrero, del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Además, al disolverse, las conchas regulan la acidez del agua gracias a su contenido en carbonato cálcico.
La Ley de Costas en España establece que arena, piedras, conchas y fósiles son bienes de dominio público, por lo que su extracción no autorizada es ilegal y puede acarrear sanciones de entre 500 y 3,000 euros. Sin embargo, la práctica sigue siendo habitual en verano.
Los expertos insisten en que la mejor alternativa es disfrutar de las playas sin alterar su equilibrio: fotografiar o admirar las conchas en lugar de llevárselas, respetar la vegetación dunar y recoger residuos. “La buena noticia es que cuidar el litoral no está reñido con disfrutarlo, al contrario: protege su valor para las generaciones futuras”, subrayó García.









