whatsappCompartir facebookCompartir twitterTwittear emailE-mail
copiarCopiar url
Share 12
Planeta en Verde
Campañas Enegizer 04 2024
Campañas Enegizer 04 2024
Campañas Enegizer 04 2024

Cinco animales en peligro de extinción en América latina

Cinco especies amenazadas enfrentan riesgos por el cambio climático, el tráfico ilegal, la pesca y la pérdida de hábitat.

Cinco animales en peligro de extinción en América latina

La pérdida de hábitat, el tráfico ilegal de fauna, el cambio climático y los conflictos con las actividades humanas amenazan la supervivencia de numerosas especies en distintas regiones del mundo. Entre ellas se encuentran cinco animales cuyas poblaciones enfrentan riesgos crecientes: la anguila americana, el lobo mexicano, el pingüino emperador, el chungungo y la tortuga amazónica de seis tubérculos.

1. Anguila americana: amenazada por el comercio ilegal

La anguila americana (Anguilla rostrata) enfrenta presiones derivadas de la captura y la demanda comercial, especialmente por el valor de las angulas —ejemplares juveniles— en los mercados internacionales. En febrero de 2026, República Dominicana retiró una propuesta para reforzar la regulación comercial de esta especie, una decisión que generó preocupación por las dificultades para combatir el tráfico ilegal.

La explotación comercial, las barreras que obstaculizan sus migraciones y la degradación de los ríos y estuarios afectan a las poblaciones de anguilas. Su ciclo de vida requiere desplazamientos entre aguas continentales y marinas, por lo que la conservación depende de proteger distintos hábitats y controlar las capturas.

2. Lobo mexicano: amenazado por la pérdida de diversidad genética

El lobo mexicano (Canis lupus baileyi) es una de las subespecies de lobo más amenazadas de América del Norte. Después de desaparecer de la vida silvestre en Estados Unidos y México, comenzó a ser reintroducido en 1998 mediante programas de recuperación que buscan establecer poblaciones reproductivas.

Sin embargo, su supervivencia continúa condicionada por varios factores. La baja diversidad genética puede incrementar los riesgos asociados con la reproducción entre individuos emparentados, mientras que los conflictos con la ganadería pueden provocar la muerte de ejemplares. A ello se suman las preocupaciones por posibles cambios legales que reduzcan su protección federal en Estados Unidos.

La recuperación de esta subespecie requiere mantener programas de reproducción y monitoreo genético, proteger sus hábitats y establecer mecanismos para reducir los conflictos con las comunidades ganaderas.

 

3. Pingüino emperador: el deshielo amenaza a sus crías

El pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) depende del hielo marino de la Antártida para reproducirse y criar a sus polluelos. El aumento de las temperaturas y la reducción del hielo estable pueden provocar que las plataformas se rompan antes de que las crías desarrollen el plumaje necesario para sobrevivir en el agua.

En 2026, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reclasificó a esta especie en la categoría En Peligro, de acuerdo con la información proporcionada. El cambio refleja el creciente riesgo asociado con la transformación de su hábitat debido al calentamiento global.

La pérdida de hielo también puede alterar el acceso a zonas de alimentación y modificar las condiciones de reproducción. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero resulta fundamental para limitar los cambios climáticos que afectan a las especies polares.

4. Chungungo: perros y redes de pesca provocan muertes

El chungungo (Lontra felina), también conocido como nutria marina sudamericana, habita en las costas del Pacífico de América del Sur, especialmente en Chile y Perú. Esta especie está amenazada por diferentes actividades humanas, entre ellas los ataques de perros sin supervisión y los enredos en redes de pesca.

Un estudio basado en 22 años de registros de mortalidad en Chile identificó ambos factores entre las causas de muerte de estos mamíferos. Los resultados ponen de relieve que las amenazas no provienen únicamente de la transformación de los ecosistemas, sino también de actividades cotidianas desarrolladas en zonas costeras.

La protección del chungungo requiere reducir la presencia de perros en áreas sensibles, mejorar las prácticas pesqueras y conservar los refugios rocosos que utiliza para descansar, reproducirse y alimentarse.

5. Tortuga amazónica de seis tubérculos: disminuyen sus poblaciones

La tortuga amazónica de seis tubérculos (Podocnemis sextuberculata) es una especie de agua dulce que habita en la cuenca del Amazonas. En Brasil, fue declarada En Peligro después de que sus poblaciones disminuyeran más del 50 % en un periodo de 36 años, según la información difundida sobre su evaluación.

Entre sus principales amenazas se encuentran la pérdida y degradación de los hábitats fluviales, la captura para consumo humano y el tráfico ilegal de fauna. La alteración de las playas y otros lugares donde deposita sus huevos también puede comprometer su reproducción.

La conservación de esta tortuga exige proteger las zonas de anidación, vigilar la extracción de ejemplares y fortalecer las medidas contra el comercio ilegal. También es importante involucrar a las comunidades locales, cuya participación puede contribuir a proteger las poblaciones silvestres y los ecosistemas de los que dependen.

¿Qué tienen en común estas cinco especies?

Aunque habitan ecosistemas muy diferentes, estos animales comparten una característica: su supervivencia depende de reducir las presiones humanas y conservar los ambientes que necesitan para alimentarse, reproducirse y desplazarse.

El cambio climático, la explotación comercial, la pesca y la degradación de los hábitats requieren respuestas adaptadas a cada especie. Entre las medidas prioritarias están reforzar la vigilancia contra el tráfico de fauna, restaurar ecosistemas, mejorar las prácticas productivas y pesqueras y mantener programas científicos de seguimiento.

La conservación de especies amenazadas no solo busca evitar su desaparición. También contribuye a mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad de los ecosistemas terrestres, marinos y de agua dulce.