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Planeta en Verde
Campañas Enegizer 04 2024
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Comer menos carne sigue siendo clave para reducir el impacto ambiental

La campaña de Provacuno sobre sostenibilidad del vacuno choca con estudios que confirman que aumentar legumbres y reducir carne disminuye las emisiones.

Comer menos carne sigue siendo clave para reducir el impacto ambiental
Comer menos carne sigue siendo clave para reducir el impacto ambiental

La evidencia científica continúa respaldando que disminuir el consumo de carne y priorizar legumbres en la dieta es la estrategia más efectiva para mitigar el impacto ambiental de la alimentación. A pesar de las campañas de la industria cárnica, financiadas en parte por la Unión Europea, la ganadería, especialmente la de vacuno, sigue siendo una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero, deforestación y pérdida de biodiversidad.

Recientemente, la organización interprofesional Provacuno lanzó una campaña con respaldo de divulgadores científicos para resaltar la supuesta sostenibilidad de la carne de vacuno. Los videos promocionales buscan desacreditar acusaciones sobre la contribución de esta industria al cambio climático, la degradación de ecosistemas y la reducción de la biodiversidad. Sin embargo, los estudios de Poore y Nemececk sobre 40 alimentos comunes muestran que el vacuno encabeza las emisiones en la mayoría de los indicadores, mientras que alternativas vegetales como las legumbres y el tofu presentan un impacto mucho menor.

Los mensajes de Provacuno insisten en que sus declaraciones se basan en evidencia científica, pero revisiones independientes destacan que la metodología de los estudios financiados por la industria puede influir en los resultados. Por ejemplo, investigaciones nacionales muestran que trabajos patrocinados por la industria cárnica reportan efectos neutros o positivos sobre la salud en un 100% de los casos, mientras que estudios independientes señalan consecuencias perjudiciales en porcentajes similares.

 

La campaña de Provacuno, que se extenderá por tres años, se centra en la sostenibilidad y promueve argumentos “científicos” sobre la ganadería europea frente a la sudamericana. No obstante, los expertos coinciden en que comparaciones justas deberían considerar las legumbres y carnes de menor impacto, como pollo o conejo, como referencia para evaluar la huella ambiental.

El sector ganadero español depende en gran medida de subvenciones públicas, que ascienden a 1.100 millones de euros de la PAC (2023-27), más 224,9 millones específicamente para vacuno de carne, frente a apenas 51,25 millones para fomentar el cultivo de legumbres. Esta desproporción evidencia un apoyo económico que no refleja ni la sostenibilidad ni las recomendaciones de organismos de salud pública, que sugieren reducir la carne y aumentar la ingesta de proteínas vegetales por motivos ambientales y de salud.

 

Actualmente, el consumo de carne de vacuno en España es de 6,2 kilos per cápita al año, mientras que el de legumbresapenas alcanza 3,53 kilos. Las guías nutricionales recomiendan cero a tres raciones semanales de carne roja y de cuatro a siete raciones de legumbres, lo que subraya la brecha entre la política de promoción y los objetivos de salud pública.

Diversos expertos plantean que la transición hacia una dieta más vegetal es inevitable para lograr sostenibilidad. La EAT-Lancet Commission y otras instituciones científicas defienden un modelo de alimentación centrado en legumbresy proteínas vegetales, priorizando la eficiencia, la reducción de emisiones y el bienestar animal. La ganadería extensiva con pastoreo podría ser una alternativa parcial, pero incluso en ese escenario, la disminución del consumo de carne seguiría siendo necesaria para sostener los recursos naturales.