
Estados Unidos apuesta por almacenar CO2 en el subsuelo
La tecnología de captura de carbono avanza en EE.UU., pero su efectividad, costos y dependencia de créditos fiscales generan dudas entre expertos y ambientalistas.
En Estados Unidos, diversas plantas industriales y de energía apuestan por la captura y almacenamiento de carbono (CAC) como un método clave para reducir sus emisiones de dióxido de carbono, principal gas causante del calentamiento global. Este proceso, que consiste en extraer el CO2 de gases industriales y almacenarlo en formaciones subterráneas, ha ganado atención como herramienta de transición hacia fuentes renovables, aunque su futuro depende en gran medida de los incentivos fiscales que el Congreso aún evalúa mantener.
Aunque la tecnología promete contribuir a mitigar la crisis climática, su eficacia genera debate. Las estimaciones indican que, en promedio, las instalaciones logran capturar cerca del 60% de sus emisiones, lejos de los niveles del 90% que algunas empresas han proyectado. Además, gran parte del carbono capturado se utiliza para extraer más petróleo, lo que cuestiona su verdadera contribución a la reducción de emisiones. También se han reportado fugas en proyectos de almacenamiento, como ocurrió en Illinois, lo que ha impulsado nuevas regulaciones.
Ambientalistas y expertos critican que la CAC pueda perpetuar la dependencia de combustibles fósiles, especialmente cuando sus beneficios reales son limitados frente a los volúmenes globales de contaminación. En 2023, apenas 50 millones de toneladas métricas de CO2 fueron capturadas mediante esta técnica, una cantidad mínima comparada con las más de 53 gigatoneladas de emisiones globales de gases de efecto invernadero.
A pesar de sus limitaciones, la tecnología sigue siendo considerada una herramienta útil, sobre todo en industrias difíciles de descarbonizar, como la producción de cemento o acero. Sin embargo, los riesgos ambientales y la huella de metano generada durante el proceso de transporte del gas hacen que los especialistas insistan en que no debe considerarse una solución definitiva, sino un complemento dentro de una estrategia climática más amplia.
El respaldo fiscal ha sido clave para el desarrollo de esta industria. Organizaciones como la Coalición de Captura de Carbono sostienen que los créditos fiscales han impulsado inversiones importantes en el sector. No obstante, la inflación y la incertidumbre legislativa podrían reducir su alcance. Por ahora, el destino de estos incentivos se mantiene en discusión dentro del Congreso estadounidense.









