
Estudiante crea bioplástico para combatir el microplástico en suelo y agua
Una estudiante irlandesa desarrolló un bioplástico vegetal que libera enzimas para degradar microplásticos derivados del PET.
La contaminación por microplásticos ha llevado a investigadores a buscar soluciones que no solo reduzcan la producción de nuevos residuos, sino que también permitan actuar sobre las partículas que ya están presentes en el ambiente. En ese contexto surgió Eco Purge, un bioplástico de origen vegetal desarrollado por Arya Satheesh, estudiante de secundaria de 18 años de Letterkenny, Irlanda.
El material fue diseñado para biodegradarse después de ser desechado y liberar durante ese proceso enzimas capaces de ayudar a descomponer microplásticos derivados del PET, un plástico ampliamente utilizado en botellas, envases y otros productos de consumo. En las pruebas realizadas hasta ahora, el prototipo mostró resultados que apuntan a una posible aplicación para reducir este tipo de contaminación.
¿Cómo funciona Eco Purge?
A diferencia de un bioplástico convencional, cuyo principal objetivo es sustituir materiales derivados de combustibles fósiles por alternativas de origen biológico, Eco Purge incorpora una función adicional: liberar enzimas durante su degradación.
El material está elaborado con componentes de origen vegetal y, bajo determinadas condiciones, puede biodegradarse en un periodo de hasta dos semanas. Durante este proceso, las enzimas pasan al suelo o al agua que rodean al material y actúan sobre partículas de plástico derivadas del PET.
En los experimentos realizados por Satheesh, tanto el bioplástico como las partículas de microplástico utilizadas en las pruebas mostraron degradación después de seis semanas. Estos resultados corresponden a ensayos experimentales y todavía no permiten determinar cómo funcionaría la tecnología en ecosistemas naturales o a gran escala.
Los microplásticos son fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros. Se han encontrado en diferentes ambientes, incluidos océanos, ríos, suelos agrícolas y agua potable, además de haber sido detectados en alimentos y organismos vivos. Su presencia representa un desafío ambiental porque estas partículas pueden permanecer durante largos periodos y desplazarse entre distintos ecosistemas.
Una solución que busca ir más allá del reciclaje
La idea detrás de Eco Purge surgió después de que Satheesh investigara la presencia de contaminantes en el agua potable. Uno de sus proyectos anteriores consistió en desarrollar un dispositivo capaz de detectar contaminantes, experiencia que la llevó a plantearse una cuestión diferente: cómo actuar sobre los residuos una vez identificados.
La baja recuperación de los residuos plásticos también influyó en el desarrollo del proyecto. En lugar de centrarse únicamente en evitar que se generen nuevos desechos, la propuesta busca aprovechar procesos biológicos para contribuir a la degradación de partículas que ya se encuentran en el ambiente.
El proyecto recibió reconocimiento internacional al obtener la categoría europea de The Earth Prize 2026, un concurso dirigido a jóvenes que desarrollan propuestas relacionadas con problemas ambientales. El reconocimiento incluyó un premio de 12.500 dólares para continuar con el desarrollo del prototipo. El caso de Eco Purge muestra cómo la investigación científica puede explorar nuevas formas de enfrentar la contaminación plástica, pero también evidencia la distancia que existe entre un prototipo de laboratorio y una solución ambiental de aplicación masiva.
Por ahora, la propuesta debe superar nuevas pruebas para determinar su eficacia fuera de condiciones controladas y evaluar sus posibles impactos ambientales. Si logra resolver estos desafíos, el desarrollo podría complementar otras estrategias destinadas a reducir la contaminación por PET y limitar la acumulación de microplásticos en diferentes ecosistemas.










