
Piel de café: un material sostenible para la industria textil
BioHunters y Nuvant desarrollaron Piel de Café, un biomaterial que convierte subproductos del café y PET reciclado en una alternativa para diversas industrias.
Colombia encontró en uno de sus residuos agrícolas una oportunidad para avanzar hacia la economía circular. BioHunters y Nuvant desarrollaron Piel de Café, un material con apariencia similar al cuero que utiliza subproductos del café y una base textil de PET reciclado para aplicaciones en tapicería, mobiliario, hotelería, marroquinería y diseño de interiores. El proyecto aprovecha actualmente alrededor de 55 toneladas de subproductos cafeteros al año.
Del residuo a la materia prima
El desarrollo incorpora cerca de 64% de componentes biobasados, mientras que aproximadamente 10% corresponde directamente a cáscara de café y 20% a soporte textil reciclado. Por cada tonelada fabricada se reutiliza además el equivalente a 10.760 botellas PET, integrando dos flujos de residuos en una misma solución industrial.
La propuesta busca demostrar que el aprovechamiento de residuos puede ir más allá de la gestión de desechos y convertirse en una fuente de nuevos materiales. El proceso utiliza subproductos generados durante la actividad cafetera y los incorpora a una cadena de valor orientada hacia productos con aplicaciones industriales, mientras la Comunidad Emperatriz, integrada por mujeres caficultoras del sur del Huila, participa en el suministro y acondicionamiento del material.
Impacto ambiental medible
De acuerdo con el Natural Capital Benefits Statement (NCBS), el proyecto permite evitar aproximadamente 22 toneladas de CO₂ equivalente y prevenir la generación de 814 metros cúbicos de aguas residuales al año. En la fabricación, cerca de 80% del agua utilizada se reincorpora al proceso y el aprovechamiento de materiales alcanza alrededor de 95%. Estos indicadores fueron verificados por la firma británica Ecosimple Ltd.
El caso muestra una de las rutas que está tomando la innovación sostenible en la industria: utilizar residuos existentes como insumos para desarrollar productos con nuevas aplicaciones y valor económico. En lugar de considerar la cáscara del café como el final de una cadena productiva, el proyecto la incorpora nuevamente al ciclo industrial y plantea cómo la colaboración entre investigación, industria y comunidades puede generar alternativas materiales con menor uso de recursos vírgenes.










