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Planeta en Verde
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¿Por qué los bosques comienzan a emitir más CO₂ durante las olas de calor?

Las altas temperaturas están reduciendo la capacidad de los árboles para absorber dióxido de carbono, un fenómeno que podría acelerar el cambio climático.

¿Por qué los bosques comienzan a emitir más CO₂ durante las olas de calor?
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Francia enfrenta desde este jueves una nueva ola de calor, la cuarta en apenas dos meses, mientras científicos advierten sobre un efecto cada vez más preocupante: algunos bosques han comenzado a emitir más CO₂ del que logran absorber. El fenómeno, observado durante la intensa canícula de finales de junio, evidencia cómo las temperaturas extremas pueden alterar el papel de los árboles como reguladores naturales del clima.

Los árboles capturan dióxido de carbono y liberan oxígeno mediante la fotosíntesis, un proceso fundamental para reducir la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Sin embargo, cuando las temperaturas alcanzan niveles extremos, esa capacidad disminuye significativamente. Al mismo tiempo, la respiración natural de los árboles continúa liberando CO₂, lo que puede generar un balance negativo durante los episodios de calor intenso.

La fotosíntesis disminuye y aumenta el riesgo climático

De acuerdo con la ciencia, las olas de calor provocan daños en las hojas y reducen la actividad fotosintética, lo que limita la producción de oxígeno y la captura de carbono. Como consecuencia, algunos bosques pueden llegar a liberar temporalmente más dióxido de carbono del que almacenan, un comportamiento considerado inusual hasta hace pocos años.

Además, la repetición de las canículas está debilitando progresivamente a los árboles. Incluso cuando las lluvias regresan o las temperaturas descienden, muchos ejemplares no logran recuperarse completamente y terminan muriendo. La descomposición de esa madera también libera CO₂, lo que alimenta un proceso conocido como retroalimentación climática: un círculo vicioso que intensifica el cambio climático.

 

 

Menos árboles, más calor

La pérdida de árboles también modifica el microclima de los bosques. Cuando los ejemplares pierden sus hojas para reducir el consumo de agua o mueren por estrés térmico, disminuye la sombra natural que protege el suelo. Esto provoca que la superficie forestal se caliente más rápidamente, favoreciendo nuevas afectaciones sobre la vegetación y acelerando el deterioro del ecosistema.

Según los expertos, este proceso ya comienza a observarse en regiones del noreste de Francia y en zonas de Europa central, donde algunos bosques estarían registrando un balance anual de emisiones de carbono superior a su capacidad de absorción.

Adaptar los bosques será un desafío de décadas

Los especialistas coinciden en que la adaptación de los bosques requerirá estrategias de largo plazo. Entre las alternativas figura la introducción gradual de especies más resistentes al calor, trasladando árboles adaptados al clima del sur hacia regiones más septentrionales, siempre respetando la biodiversidad local.

No obstante, los tiempos de la naturaleza son muy distintos a los de las políticas públicas. Mientras la planificación gubernamental suele enfocarse en periodos de pocos años, la adaptación forestal puede requerir entre 30 y 50 años. Para los científicos, acelerar estas medidas será clave para conservar la capacidad de los bosques de absorber carbono y mitigar los efectos del cambio climático en las próximas décadas.