
El Super Niño amenaza con elevar el nivel del mar
Las ondas Kelvin asociadas con El Niño podrían elevar temporalmente el nivel del mar y aumentar los riesgos de inundación en California.
El desarrollo de un El Niño de intensidad excepcional durante 2026 y 2027 mantiene en alerta a científicos y autoridades ambientales por sus posibles efectos sobre los ecosistemas marinos y las comunidades costeras. Una de las principales preocupaciones es la llegada de ondas Kelvin oceánicas, pulsos de agua cálida que se desplazan por el Pacífico y pueden elevar temporalmente el nivel del mar, aumentando la vulnerabilidad de las costas de América del Norte, especialmente California.
De acuerdo con el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos (CPC), el fenómeno continúa fortaleciéndose y existe una alta probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte durante el invierno de 2026-2027. En octubre, sus mediciones registraron anomalías de temperatura superiores a los 4 °C en algunas zonas del Pacífico ecuatorial oriental. Aunque todavía no puede asegurarse que sea el episodio más intenso de la historia, los pronósticos apuntan a un evento que podría ubicarse entre los más fuertes registrados desde 1950.
¿Qué son las ondas Kelvin y cómo afectan al océano?
Las ondas Kelvin oceánicas son desplazamientos de grandes masas de agua cálida que se producen cuando cambian las condiciones de circulación del océano, particularmente durante episodios de El Niño. Su formación está relacionada con el debilitamiento de los vientos alisios, que normalmente mantienen acumulada una mayor cantidad de agua cálida en el Pacífico occidental. Cuando estos vientos pierden fuerza, el agua caliente se desplaza hacia el este y modifica la distribución de temperaturas y la altura de la superficie marina.
El fenómeno tiene consecuencias que van más allá del calentamiento del agua. Cuando las ondas Kelvin alcanzan las costas americanas, pueden elevar temporalmente el nivel del mar y alterar las condiciones de los ecosistemas marinos. Investigaciones y observaciones satelitales de la NASA han documentado aumentos locales de entre 30 y 40 centímetros asociados con estos pulsos oceánicos. Se trata de una elevación vinculada, entre otros procesos, a la expansión térmica del agua al calentarse, no de un incremento permanente y uniforme del nivel del océano.
California prepara sus costas ante el aumento del nivel del mar
Uno de los territorios que ya comenzó a tomar medidas es California, donde el gobernador Gavin Newsom declaró el estado de emergencia el 21 de septiembre de 2026 para acelerar la preparación ante los posibles efectos del fenómeno. Entre las acciones previstas están reforzar las defensas contra inundaciones, preparar equipos de emergencia, proteger carreteras y coordinar trabajos para reducir la erosión costera. La medida también contempla agilizar permisos para obras de protección ambiental e infraestructura.
El riesgo aumenta cuando las ondas Kelvin coinciden con tormentas invernales y mareas altas. Esta combinación puede favorecer inundaciones en zonas bajas, acelerar la erosión de playas y afectar viviendas, carreteras y servicios básicos. La Comisión Costera de California ha recomendado a las comunidades costeras revisar sus propiedades, identificar zonas vulnerables y reforzar los sistemas de drenaje antes de la temporada de lluvias más intensas.
El cambio climático amplifica la vulnerabilidad costera
El episodio también pone de manifiesto la relación entre los fenómenos naturales y el cambio climático. El aumento del nivel medio del mar, provocado principalmente por el calentamiento global y el deshielo, establece una condición de partida más elevada para las costas. Cuando se suman ondas oceánicas, mareas y tormentas, los efectos pueden ser más destructivos. Por ello, los especialistas consideran fundamental fortalecer la conservación de humedales, playas y otros ecosistemas que funcionan como barreras naturales frente al oleaje y las inundaciones.
Las autoridades estadounidenses mantienen el monitoreo de las condiciones oceánicas y atmosféricas para anticipar los impactos del fenómeno durante los próximos meses. La experiencia de California muestra que la preparación ante El Niño 2026-2027 no depende únicamente de atender emergencias, sino también de incorporar los riesgos climáticos en la planificación territorial, proteger los ecosistemas costeros y adaptar las infraestructuras a un océano cada vez más cálido.










