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¿Es el consumo de agua de la IA el verdadero problema de la crisis hídrica?

El crecimiento de la inteligencia artificial plantea desafíos sobre su consumo hídrico, pero muchas otras industrias consumen cantidades igualmente inmensas de agua y lo hemos ignorado.

¿Es el consumo de agua de la IA el verdadero problema de la crisis hídrica?
¿Es el consumo de agua de la IA el verdadero problema de la crisis hídrica?

La inteligencia artificial (IA) ha transformado numerosos sectores, pero su crecimiento acelerado plantea preocupaciones ambientales significativas. Un aspecto crítico es el considerable consumo de agua necesario para operar y enfriar los centros de datos que sustentan herramientas como ChatGPT. Cada interacción con estos modelos de lenguaje implica un gasto hídrico que, al multiplicarse por millones de usuarios, genera un impacto ambiental notable.

Según estudios recientes, la generación de un texto de 100 palabras en ChatGPT puede consumir aproximadamente 500 mililitros de agua, equivalente a una botella estándar. Este consumo se debe principalmente al enfriamiento de los servidores en los centros de datos, que utilizan agua para disipar el calor generado por los procesadores. Si el 10% de los trabajadores estadounidenses emplean ChatGPT semanalmente durante un año, el consumo total de agua alcanzaría los 435 millones de litros, suficiente para abastecer a todos los hogares de un estado como Rhode Island durante un día y medio.

El entrenamiento de modelos avanzados de IA también exige cantidades significativas de agua. Por ejemplo, Microsoft, en colaboración con OpenAI, utilizó aproximadamente 185 000 galones de agua para entrenar el modelo GPT-3, cantidad comparable al enfriamiento de un reactor nuclear. Este consumo masivo de recursos plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la IA y su impacto en el medio ambiente.

 

 

Otras industrias con consumo de agua comparable o superior al de la IA

Aunque la IA consume cantidades significativas de agua, otras industrias presentan un gasto hídrico aún mayor. La industria textil, por ejemplo, es una de las principales consumidoras de agua. Se estima que para procesar un kilogramo de algodón se requieren entre 250 y 350 litros de agua, dependiendo de los procesos específicos involucrados. Además, la producción de una camisa de algodón puede consumir entre 2 500 y 3 000 litros de agua, considerando todas las etapas desde el cultivo hasta el acabado del producto.

La agricultura es otro sector con un consumo hídrico elevado. Según un informe de la Comisión Global sobre la Economía del Agua, más de la mitad de la producción mundial de alimentos podría estar en riesgo en los próximos 25 años debido a la creciente crisis del agua. Se espera que para 2030, la demanda de agua dulce supere la oferta en un 40%, lo que pone de manifiesto la presión que la agricultura ejerce sobre los recursos hídricos.

La industria de semiconductores también es conocida por su elevado consumo de agua. La fabricación de piezas de silicio, esenciales para dispositivos electrónicos, requiere grandes volúmenes de agua ultrapura. Aunque las cifras exactas varían, se reconoce que la producción de semiconductores contribuye significativamente al consumo global de agua, lo que subraya la necesidad de prácticas más sostenibles en este sector.

Es esencial que la industria de la IA y otras con alto consumo de agua adopten prácticas sostenibles para minimizar su huella ambiental. La transparencia en el reporte del uso de recursos y la inversión en tecnologías de enfriamiento más eficientes son pasos fundamentales hacia un futuro más sostenible.